COLMEIRO, Elena

 

CERAMIST

RESUME

   

Hija del pintor Manuel Colmeiro, emigró con su familia a Buenos Aires en el año 1941, coincidiendo con el éxodo masivo provocado por motivos políticos y económicos que siguió al final de la Guerra Civil.En 1948 ingresó en la Escuela Nacional de Cerámica que dirigía el profesor Fernández Arranz. La artista explica de esta manera cómo se decantó por la cerámica: "mi padre no intervino para nada en mi decisión de elegir la cerámica (...). Mi idea inicial era la de hacer arquitectura, pero eso suponía dinero y en casa no sobraba".

Cuando todavía era estudiante ganó el primer premio en el Salón Anual de Artes Plásticas, y a continuación realizó un curso de pedagogía para poder ser profesora. Comenzó su carrera laboral simultaneando las clases que daba en una institución italiana con su trabajo coloreando vajillas en varias fábricas. En el año 1954, realizó su primera exposición en la Galería Müller de Buenos Aires. Al año siguiente regresó a Galicia, instalándose definitivamente en la Península. En el año 1956 expuso su obra en la Sala Fraga de Vigo, y dos años más tarde se casó con el escultor Jesús Valverde1.

La proyección de su obra a nivel más amplio cristalizó en la muestra de la Galería Jorge Juan de Madrid del año 60 y en la del Ateneo, en 1962. En esta época Antonio Prieto le ofreció una estancia en el Mill College2 , que ella rechazó. Con el tiempo se arrepintió de no haber aprovechado esta oportunidad porque en España se sentía aislada, el trabajo no era colectivo y apenas encontraba personas que se dedicaran a la cerámica. En 1964 le concedieron la Beca de la Fundación Juan March, y al año siguiente la seleccionaron para la exposición itinerante "10 artistas españoles en Francia". En 1966 recibió el primer premio de la Bienal de Uruguay y en el 67 la medalla de oro en la Exposición Internacional de Cerámica de Faenza.

A finales de la década de los 60 visitó al maestro Llorens Artigas con el afán de seguir profundizando en el conocimiento de la cerámica. Poco después, en un viaje a Siracusa, conoció a Anthony Caro3 que afianzó su rechazo hacia la servidumbre de las instituciones educativas y el mecenazgo a la técnica, que actuaba en dentrimento de la crítica y la imaginación, y que ella misma tuvo que acatar durante un tiempo.

Recibió una bolsa de viaje para el Mill Collage de Oakland en San Francisco, que esta vez sí disfruta. Sus primeras exposiciones individuales a nivel internacional (como la de la Galería Internacional de Bruselas), le proporcionaron un mayor reconocimiento y fueron el impulso decisivo para que en el año 1970, la Dirección General de Bellas Artes comisariase una retrospectiva sobre su obra. El siguiente paso en su formación lo da en el European Ceramics Work Centre de Holanda, dirigido por Xabier Toubes, donde disfruta de una estadía. Actualmente vive y trabaja en Madrid.

 Las primeras obras de Elena Colmeiro se desarrollan en el ámbito de la cerámica utilitaria que decoraba con colores muy brillantes. Paulatinamente el proceso tiende hacia una valoración progresiva del interior de las formas. En la década de los 50, Elena Colmeiro entra en total sintonía con las propuestas informalistas de las artes plásticas que se desarrollan en los círculos madrileño y catalán.

En los años 70 compagina la producción de obras de gran tamaño, en las que reflexiona sobre la espiral y donde el color se confunde con la materia, con las de pequeño formato. En los años 80 aparecen las placas y se decanta por la forma circular. Tras pasar un periodo investigando en la Fábrica de Sargadelos, deja de modelar y construye. Acumula diversos fragmentos de placas que crecen en altura, y la gama de colores se impregna de azul, ocre, blanco y tierras. A finales de la década introduce el hierro y la madera, tratados en estructuras geométricas simples, y empieza a valorar el hueco y su capacidad expresiva. Para María Rosa Gómez Sanz es en este momento que Elena Colmeiro se convierte en escultora.4 Cuando introduce como material el carburo de silicio, su obra adquiere unas formas prismáticas, de formas aristadas. El barro y el silicio, le permiten realizar obras orgánicas o constructivas, indistintamente, donde exalta la material y sus texturas.
En la década de los 90 potencia el carácter escenográfico, enfatizando el interés espacial con diferentes planos de color. Restos de ladrillos y hierro son los principales materiales de sus últimas obras. En estos años realiza piezas inestables que parecen desafiar a la gravedad. El movimiento se convierte en una constante. Puede tratarse de un "movimiento centrífugo de gran velocidad",5 pero también su un movimiento en equilibrio que dota de una fragilidad a las piezas que se acentúa mediante su superficie rugosa y agrietada.

 Sus obras se encuentran en el Museo de Cerámica (Barcelona), Museo de Cerámica González Martí, Parlamento de Galicia, MACUF (La Coruña), Museo de Pontevedra, Fundación Caixa Galicia, Fundación Museo Salvador Victoria (Rábielos de Mora, Teruel), Museo Quiñones de León (Vigo), Colección Caixa Nova (Vigo), Museo Ariane (Ginebra), Escuela de Arte (Edimburgo), Keramion Museum (Frechen, Alemania), Prefactural Museum (Saga, Japón).